#El Edén fantástico*/ #Columna #DemocraciaVirtual/ Escribe el Periodista Eugenio Hernández Sasso

El edén fantástico

Eugenio Hernández Sasso

Un amigo que hace más de año y medio emigró de Tabasco a Canadá para trabajar y establecerse allá con todo y su familia, me habló el lunes pasado y me dijo: «después de escuchar el informe del gobernador Carlos Manuel Merino, hasta ganas de regresar me dieron».

El hombre fue seleccionado por una empresa canadiense para prestar sus servicios en ese país del norte; no fue un proceso fácil, tuvo que pasar muchas dificultades para viajar porque además le tocó hacer sus trámites en plena pandemia de COVID-19.

El asunto es que partió porque en su estado no tenía posibilidades de progresar. La demanda de servicios para su pequeño negocio como ingeniero en sistemas cayó en el actual gobierno y no tenía otra opción que buscar su mejoría, aunque fuera en otro país.

Con mucha ironía me hizo el comentario al que nos referimos inicialmente, porque en su informe el mandatario estatal habló de una cantidad de logros que los habitantes de Tabasco no ven por ninguna parte. Las circunstancias son totalmente opuestas.

Es decir, la fantasía que se vive en la Quinta Grijalva está divorciada con la realidad que miles de tabasqueños viven diariamente en el estado que vio nacer al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Merino Campos dijo muchas mentiras el domingo pasado al entregar su informe en el Congreso del Estado, entre ellas que cumple con “el principio de mandar obedeciendo. Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.

Cómo puede decir que obedece al pueblo si todo lo que hace va en contra de los habitantes de Tabasco. Según Dagoberto Lara Sedas, presidente del CDE del PRI, solo el 7.8 por ciento de las más de mil 700 solicitudes de la ciudadanía han sido atendidas por el gobernador Merino Campos.

Por ejemplo, los miles de automovilistas que circulan por el distribuidor vial de avenida Universidad ya le dijeron que esa obra no sirve y no reconoce que fue un error, mucho menos hace caso de corregirla o castigar a los culpables de mal invertir el dinero de los tabasqueños.

El distribuidor vial de Seguridad Pública no se termina, y también los miles de personas que circulan por ahí diariamente, donde se hará una gloria identificada con el nombre de “El abrazo de la esperanza”, le dicen que se apure y parece que actúa con mayor pachorra.

Dijo que su “trabajo” está comprometido con la reconciliación de Tabasco, cuando lo que se fomenta desde el gobierno es la división. ¿De cuál reconciliación habla? Si lo que prevalece en la oratoria de los morenistas es diatriba, insultos, descalificaciones, y lo peor es que la línea proviene del líder máximo de la nación que es el presidente de la república.

Es posible que “El Capitán Merino” tenga razón de obedecer, pero no al pueblo sino al presidente Andrés Manuel López Obrador que no solo tiene divido al país sino sumido en un pleito entre ricos y pobres, conservadores y “cuatroteistas”, con un discurso de odio que ha fragmentado la paz en todas partes.

La discordia y las malas prácticas son pan de todos los días. Los gobernantes de Morena quisieran desaparecer por arte de magia a sus adversarios para que ningún partido se opusiera a sus planes que nada tienen que ver con el reparto equitativo de la riqueza ni con la honestidad, unidad o el bienestar de todo el pueblo tabasqueño.

Son tan imprudentes en su actuar que ni siquiera respetan las propuestas de los representantes del pueblo en el Congreso local si provienen de fuerzas contrarias a Morena. Hacen lo que consideran que les conviene y no lo que verdaderamente importa a la población.

El capitán Merino se ha perdido tanto en ese mundo fantástico que dijo que su administración trabaja con logros a la vista de todos. ¿Logros? ¿A la vista de todos? Cómo se ve que no sale a darse una vuelta por las diferentes colonias de la capital del estado para que se dé cuenta que parece zona de guerra.

Es de imaginarse como como él no tiene problemas para llevar el sustento a su casa, no sabe que Tabasco está en los primeros lugares de desempleo, sufre la inseguridad pública y mucha gente casi mendiga en las calles buscando una plaza laboral para ver qué comen sus hijos.

Por eso toma tanto sentido el comentario de mi amigo radicado en Canadá, porque mientras el gobernador presenta en su discurso un estado fantástico, los habitantes de la entidad viven una pésima realidad que los hace emigrar a otros lados, en busca del sustento y la seguridad de su familia.



Categorías:Noticias

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