#De la calle a Palacio*/ #Transparencia #Columna/ Escribe el Periodista @ErwinMacario

Tp 241022 Sucesión 24//
TRANSPARENCIA
POLÍTICA//
Erwin Macario//
De la calle a Palacio//
Los militares «deben
dedicarse a lo suyo»,
porque un país no puede
manejarse como se manejan
tropas. Castañeda Gutiérrez//
En plena sucesión del priista Luis Echeverría Álvarez (LEA), su propio jefe del Estado Mayor Presidencial (EMP), Jesús Castañeda Gutiérrez frenó cualesquiera intentos castrenses por hacerse del poder.
Ahora, en la adelantada sucesión de López Obrador —no son lo mismo—, su paisano, hermano, corcholata y secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, amenaza con la posible postulación de un militar.
No lo hizo fuera de contexto ni del texto. No se hizo fuera del tiesto. Al parecer sus palabras, en la gira de promoción del ejército, que realiza por todo los Congresos del país, no venían al caso.
Pero no. Toda la intención la llevaba. Nada más que lo hizo en el estado de Hidalgo, tierra donde nació uno de los generales más leales a la Patria, a la Revolución y al ejército: Felipe Ángeles, uno de los héroes de Amlo. O quizás por eso.
No se trata solamente de un acto desesperado ante la realidad electoral de México, donde los aspirantes o corcholatas —como los llamó López Obrador recordando el término acuñado por su paisano Leandro Rovirosa ante Fidel Castro— no suben.
No. La posibilidad de que un militar —después de tres cuartos de siglo, mi edad— llegue a ser presidente de la República y los gobiernos civiles den paso a gobiernos militaristas se viene trabajando al posicionar al ejército en la calle y en los trabajos que el Gobierno no puede realizar. 90% de honestidad y 10% experiencia no funciona.
Nada castrense pasó después del mensaje de LEA a través del EMP, institución que Amlo convirtió en una simple ayudantía dando al ejército todas las funciones que realizaba.
Con JLP, el general Miguel Ángel Godínez Bravo, su jefe del EMP, y el general Félix Galván López, su secretario de la Defensa Nacional, no se salieron del cuartel.
Aquel, hombre sencillo —verdad Guillermo Hubner—, en 1980 defendió, junto con JLP, a las fuerzas armadas ante la crítica del novelista Juan Rulfo, quien dijo, usando aquello de que ningún general resiste un cañonazo de 50 mil pesos, que en México se habían acabado los golpes de estado gracias a la corrupción del ejército y enriquecimiento de los generales.
De éste, de Félix Galván, sólo se le criticó haber otorgado el grado, apócrifo, de general de División a Arturo “el Negro” Durazo, poderosísimo jefe del Departamento de Policía y Tránsito (hoy Secretaría de Seguridad Ciudadana) del entonces Distrito Federal.
Eran otros tiempos y los gobiernos de hoy prevén un posible golpe de estado dando paso a un gobierno militar, lo que no sería del todo malo, según dijo Adán Augusto al mencionar que Lázaro Cárdenas y Manuel Ávila Camacho fueron militares.
Y militares hubo que gobernaron tras la Independencia y la Revolución —don Adán—. Baste hoy mencionar a Antonio López de Santa Anna pero También a Mariano Arista, el más civilista de los militares en el poder.
Queda muchísimo del tema. Muchísimo. Y lo del mandadero del capi, quizá un día.


Categorías:Noticias

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