#Libros, Quijote y Chiapas*/ #Columna #Transparencia/ Escribe el Periodista @ErwinMacario/ @UJAT @NarvaezOsorio @RodolfoCamposM4

TP 051022 Cultura UJAT/)
TRANSPARENCIA POLITICA//
Erwin Macario//
Libros, Quijote y Chiapas//

… y así, del poco dormir y
del mucho leer, se le secó
el celebro de manera que
vino a perder el juicio.
Del Quijote se tiene que hablar, al Quijote se tiene que recurrir en la novena edición de la Feria Internacional del Libro, en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach). De esa obra universal habla primero, en el acto inaugural de la FIL, el rector de la UJAT, Guillermo Narváez Osorio al presumir que un ejemplar de la segunda edición de Don Quijote de la Mancha (1732) forma parte de la colección de libros y documentos antiguos que la universidad invitada de honor ha llevado a esa fiesta de la cultura. Es la joya de esa colección de Francisco J. Santamaría, dice.
El propio rector de la Unach, Carlos Faustino Natarén Nandayapa, juega, después de visitar la muestra del acervo UJAT, —de libros se trata— con lo real maravilloso. Académico, empero, no puede prescindir en su discurso inaugural del orgullo chiapaneco: Miguel de Cervantes Saavedra pudo haber vivido en Chiapas, en el Soconusco. Quizá no hubiera legado su Quijote al mundo si el rey que ostentaba su poder non plus ultra lo hubiera ayudado enviándolo a gobernar el Soconusco. Aunque ahora “se habla de un quijote tropical”, aterriza en el realismo mágico.
También al Quijote aluden la historiadora Leticia Rodríguez Rodríguez y el también restaurador Pedro Alfonso Narváez Solís, al presentar —junto con Sonia Irene Ocaña Ruiz— el libro del que son coautores: Viaje a la república de los libros/un acercamiento a la colección especial Francisco J. Santamaría. De esa colección forma parte el Quijote que permanecerá hasta este sábado 8 de octubre en la FIL-Unach-2022.
El libro, de 136 páginas fue editado en septiembre del año pasado por la UJAT y aborda el proceso de rescate y digitalización de documentos y libros que realiza la universidad tabasqueña, invitada de honor la FIL en Chiapas, entre ellos más de cinco mil obras que conformaban la tercera biblioteca de Santamaría. Ya se ha documentado en estos textos que la primera se perdió en un naufragio mientras el lexicógrafo la trasladaba a Veracruz. Y la segunda la vendió a la Universidad de California.
En el Quijote piensa, igualmente, este reportero al escuchar al autor del libro académico La suspensión del acto reclamado en el nuevo juicio de amparo, Rodolfo Campos Montejo, quien explica que esta obra fue editada por la Unach, pues en la UJAT —antes de la rectoría actual— nunca quisieron publicarla. Sus palabras se vuelven reclamo airado: actuaron, como de otros dijo nuestro amigo Humberto Mayans, como mezquinos —le dice a Narváez Osorio, que modera la presentación.
El Quijote, pienso, porque las universidades que tienen labor editorial son protectoras de los libros. Cervantes, en la primera edición de su quijote, el 16 de enero de 1605, en dedicatoria al duque de Béjar, marqués de Gibraleón, conde de Benalcázar y Bañares, vizconde de La Puebla de Alcocer, señor de las villas de Capilla, Curiel y Burguillos, suscribe que “en fe del buen acogimiento y honra que hace Vuestra Excelencia a toda suerte de libros, como príncipe tan inclinado a favorecer las buenas artes, mayormente las que por su nobleza no se abaten al servicio y granjerías del vulgo, suplico le reciba agradablemente en su protección, para que a su sombra, aunque desnudo de aquel precioso ornamento de elegancia y erudición de que suelen andar vestidas las obras que se componen en las casas de los hombres que saben, ose parecer seguramente en el juicio de algunos que, conteniéndose en los límites de su ignorancia, suelen condenar con más rigor y menos justicia los trabajos ajenos; que, poniendo los ojos la prudencia de Vuestra Excelencia en mi buen deseo, fío que no desdeñará la cortedad de tan humilde servicio”.
Buen acogimiento y protección brindan universidades como la Unach, a escritores que mantienen el libro como una presencia necesaria en la vida. “¡Que viva el libro, que viva la lectura!, había dicho la secretaria general de la Unach, María Eugenia Culebro Mandujano, en la bienvenida a la FIL-Unach-2022.
Del Quijote y libros también platico, extraFIL, con el escritor Vicente Gómez Montero y el historiador Héctor Valencia, en este viaje a los campos de Montiel que a veces son las ferias de los libros, tierra propicia para escribir de cultura, libros… y sueños.
José N. Iturriaga, en su libro Chiapas en miradas extranjeras —que “ojeo” en el vestíbulo del hotel y que no puedo comprar en la FIL— nos habla de que Cervantes quiso ser chiapaneco, como en su discurso dijo el rector Natarén Nandayapa. De eso y más les cuento mañana.


Categorías:Noticias

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