#La sucesión presidencial; en tiempos de la #4T// #Columna #AltarMayor// Escribe el Periodista Vicente Peña Martínez

Los tiempos de la 4T y
el rejuego de la
sucesión presidencial

Altar Mayor
Vicente Peña

Que curioso!, aún en tiempos de la renombrada 4T pareciera cobrar vigencia aquella frase acuñada por el líder cetemista Don Fidel Velázquez: El que se mueve…no sale en la foto.
Esa legendaria expresión –proclamada en la década de los 70s por el extinto dirigente obrero— como que ha resurgido en el contexto del juego sucesorio rumbo al 2024.
Sobretodo ahora cuando, como se puede ver, en los aires que recorren al país de la era presidencial transformadora al ambiente político se le pretende impregnar un sello distinto al que tradicionalmente prevalecía en la era del llamado neoliberalismo.
La idea central –sin lugar a dudas– es diferenciar que los que hoy están (en el poder) no son iguales a los del pasado inmediato. Lo que, desde luego es respetable, pues finalmente cada gobierno actúa de diferente manera buscando, antes que nada, la oportunidad para demostrar que se puede ser más eficaz en beneficio no tanto del proyecto que se enarbola –en este caso la 4T– sino de quienes por ellos votaron, pero también de aquellos que no lograron que ganaran sus candidatos.
Hoy, por lo que respecta a los tiempos de la Presidencia de la República –a medio sexenio– existe la posibilidad de que quién será el sucesor o la sucesora ya debe tener conocimiento de ello.
Y el Presidente AMLO se ríe, se divierte y hasta se regocija porque sabe de antemano que el nivel de aprobación a su gobierno (https://www.eleconomista.com.mx/politica/AMLOTrackingPoll-Aprobacion-de-AMLO-14-de-octubre-20211013-0014.html) del 63% (al 13 de octubre pasado) permite avizorar que la sucesión presidencial va en la ruta adecuada: “Como anillo al dedo”, parafraseando al mandatario tabasqueño.
Puede deducirse a estas alturas que quien será el sucesor o sucesora ya no lo cambiará nadie.
Su nombre –aunque en el argot de la opinión pública se citen a muchos— al parecer ya está decidido, pero como en los tiempos aquellos del viejo sistema –antes de la era neoliberal— se mantendrá “tapado” hasta llegado el momento.
Por lo pronto, baste observar el movimiento de los principales funcionarios de alto nivel en el Gobierno de la República, sobretodo los seis que fueron “destapados” por el propio Presidente AMLO; hay que estar atentos y ver cómo se desplaza la avanzada de uno u otro personaje.
Como en todo juego sucesorio desde ahora y hacia adelante seguiremos siendo testigos de los dimes y diretes que surgen al calor de la contienda por el más alto cargo político del país: que si ya una fue señalada, otro que dice que, sin irse del movimiento al que ahora pertenece estará en la boleta y demanda equidad, más uno que con los méritos logrados también siente que le late su corazoncito, y aquellos que desde la oposición también hacen su lucha.
Pero, en fin ya se verá de qué cueros salen más correas. Por lo pronto lo que se ve es que rumbo al 2024, la vara está muy alta.
Y es que el Presidente AMLO, estemos o no de acuerdo con sus aciertos o desaciertos, va ejerciendo el poder muy a su estilo, guste o no, ante todos los mexicanos.
Pero sin embargo, hay que admitirlo, algo ha de haber para mantener muy alto ese nivel de aprobación.
Tal vez sea su manera de gobernar o su permanente lucha contra la corrupción.
Nadie puede negar que el nivel de aprobación a su gestión gubernamental se mantiene en términos aceptables, en tanto que la oposición (o sus detractores) no logran encontrar, por más que quieren la fórmula para restarle méritos ante la sociedad que gobierna.
En una palabra, no le han quitado una pluma al gallo.
Pero bueno, si bien la elección de 2018 estuvo interesante, la de 2023 desde ahora se augura como una contienda interesantísima y se vislumbra que, equiparando a como ocurre en las luchas, la contienda será a dos de tres caídas sin límite de tiempo.
Sin duda alguna, como dice la vox populi: el que tenga más saliva, tragará más pinol.
Hagan su apuesta, señores!.

Entrelíneas…..

Cierre de año terso es el que se espera en la esfera gubernamental del Estado luego de las declaraciones del secretario de Administración, Carlos Enrique Iñiguez Rosique quien afirma que no habrá sobresaltos ni retrasos en el pago de prestaciones de fin de año para el gremio burócrata. Según el funcionario, la dispersión de los recursos a la clase trabajadora del Estado se hará conforme lo marca la ley en tiempo y forma conforme han sido las instrucciones del gobernador Carlos Manuel Merino Campos. (altar_mayor@yahoo.com.mx)

(Cortesía Diario Presente)



Categorías:Noticias

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