#PorSiNoSabias ¦¦ ¿Quién fue Don José Del Carmen Abdo Reyna? // Semblanza del Dr. William Abdo // #LosColoresDeTabasco

Quien fue José del Carmen Abdo Reyna (1928-2020)

Identificarlo puede emplear múltiples adjetivos, en los que según quien haga la lectura, podra mimetizarlo en el blanco o negro del dominó que caracteriza al que se sabe y se conoce como persona.
El conocimiento de su historia, puede ubicar pasajes que contaba en sus momentos de lucidez plena, o en los mas recientes insertos en una imaginación no comprensible, sin que pudiera atribuir a uno o al otro el contenido de sus palabras, y en las que podia sin lugar a dudas evocar eventos que hacían remembrar quizá una idea kafkiana, o una gallardía elegante de suave caligrafía de Rostand, un bravío empuje de Gogol, o una rítmica elocuencia de Calderon de la Barca. Escucharlo, podría invitar a conceptualizar una mente creativa, y a veces, a recordar pasajes diversos que al confrontarlo con las anécdotas de terceros en años previos, invitaban a creer en una realidad incomprensible para nuestra actualidad.
Así, idealizar un adjetivo, es difícil, pero al pretender ubicarlo hoy, solo se puede detallar las siguientes realidades. Nació en el apogeo de una revolución y una consolidación del estado mexicano. Se hizo hombre en un estado cuya paleta de colores era de un verde intenso. Aplicó su desarrollo como responsable de su vida y de su familia con el uso del machete, el hacha, el remo, la leña de cuerda, leña rajada, vaquería, cargó a lomillo, a mecapal, hizo cabamche, batea, redoma,cayucos, pero además, con el ingenio y la habilidad de distinguirse en el comercio como su actividad final y de mayor importancia. Su nivel de academia no fue amplio, ya que sus circunstancias no lo favorecieron, pero fue hábil, tanto así, que el mismo se decía arquitecto, y plenamente lo fue de su destino, pero sus obras y construcciones diversas, tienen el cimiento que los profesionales en ocasiones no comprenden y admiran por persistir pese a las inclemencias del tiempo y la naturaleza. Fue un hombre de aquellos que se fundían en su palabra y en su acción, que no necesitaban más allá de lo necesario para vivir, sin lujos ni vicios, con el gusto de disfrutar de un caimito, un plátano frito, un macal, un pozol, o una creación gourmet maridada con un vino de edad suficiente, con responsabilidad total de sus actos y palabras, que tomó el trabajo como su estilo de vida y su honor como ideal perenne. Levantó al lado de su pareja de vida, Lucía Andrade Pérez de Abdo, una familia, a quienes concedió las facilidades para poder desarrollarse en nuestra sociedad, con la bendición del estudio profesional. Que resurgió cual ave fénix de adversidades diversas, dos inundaciones, un incendio en el mercado, una afectación sin causa que justificara el abuso legaloide que lo privó de su patrimonio, el agotamiento en su cuerpo que lo llevó a descansar durante una temporada al borde de una cirugía de alto riesgo, y quizá mas detalles que como caballero, no compartía, pues solo orientaba hacia el horizonte con la meta del éxito y en su caso al olvido previo perdón otorgado. Me concedió Dios la bendición de ser quien recibiera su atención en su madurez plena cual Benjamín, en la que sin fallar en sus obligaciones, tenía el tiempo de sentarse a mi lado, y leer juntos su biblia, y otros libros, con la cual, sin lugar a dudas, moldeó con intención, el gusto para disfrutar y comprender a su lado y a su modo en forma primaria, la lectura que despertara la imaginación. Cumplió en los límites de la razón y el buen gusto, los caprichos y exigencias, generando la escuela que todos sus hijos pretendemos reproducir en los nuestros. Así fue él. El último de esa generación, el que sobrevivio hasta esta fecha, en la que aún sigue dando lecciones, se fue sin mayor ruido, con semblante tranquila, con la certeza de fiel reproducción del pensar de Nervo, sin mayores reuniones que aquellas que en espiritualidad se tienen presentes y de aquellos compañeros de batallas que ya se adelantaron, y que seguramente reciben al güero, para seguir charlando, y quizá proponiendo la solución a todos los conflictos que en su caso el plano astral en que se encuentre le hagan saber quienes estén a su lado. Allá, se ha consolidado esa generación, se ha agotado esa madera fuerte, fina, con aroma a éxito, cuyo detalle no pudo tener ebanista mejor que Dios, a través de la gracia que concedió en su vida. Nos vemos mi viejo, descansa en paz.// Dr. William Abdo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s