“Granier, la última cena” || #Cronica del Periodista @FelipeEladioMx

Por @FelipeEladioMx

Los políticos trabajan para lo factible entre pugnas subterráneas; los periodistas trabajan para lo deseable hundidos en la realidad. Entre ellos el matrimonio es imposible, pero inevitable el amasiato“…Julio Scherer (Libro: Estos Años)

 

Los primero días del mes de mayo del 2019, Andrés Granier Melo, el ex gobernador de Tabasco, era absuelto por el Poder Judicial Local, en manos de Adán Augusto López Hernández, actual mandatario estatal de extracción “morenista”; la absolución del ex presidiario fue tomada de diversas maneras por los tabasqueños, a saber, para unos hubo justicia, para otros se trato de un vil acto de impunidad dictado desde el Palacio de Gobierno, y no faltó quien lo viera como uno de los primeros pasos del mandatario estatal, en armonía a su promesa de “reconciliar a los tabasqueños”.

 

… “Como en París”… Una soleada tarde, bella, despejada, como para celebrar unos juegos romanos, en los coliseos… mientras en la unión americana el Presidente Trump sugiere abrir hospitales siquiátricos, que reducir fabricación de armamento, a normar su comercialización en su nación, exigencia derivada de las últimas masacres; en nuestro país tampoco las cosas están para el Presidente Andrés Manuel “como miel sobre hojuelas”, un Juez acaba de conceder Amparos para frenar indefinidamente la construcción de su Aeropuerto, en “Santa Lucía”. Es agosto, el octavo mes del año, del calendario gregoriano, al que se le puso este nombre, coincidentemente, en honor al Emperador Romano, Octavio Augusto.

 

… Mientras tanto, puntuales, los comensales acuden a la comida que los ha convocado una buena anfitriona; alguno de los “Apóstoles” llega solo, otros lo hacen cual parejas; ahí siempre hay buenas viandas, todos lo saben, y claro, también hay gustos exóticos que se han cumplido, son reyes del momento, monarcas recién entronados,  amores consolidados, debilidades inconfesables, y quizá hasta uno que otro “debut en sociedad”.

De los primeros en llegar es Manuel Andrade, ex gobernador de Tabasco, quizá por las exquisitas viandas, dirán algunos, para mí que es por gustarle la puntualidad; y así el vigilante de la pluma, recibe a todos, no se sorprende, cuando le dicen el nombre de la persona que van a visitar, él sabe, que ese domicilio es habitual que reciba a destacados visitantes de la clase política, social e intelectual tabasqueña. Van a la calle París, del exclusivo fraccionamiento afrancesado “Vendome”.

Otro de los puntuales es Baltasar Sánchez, actual dirigente de la Unión Ganadera Regional, hoy caídos en desgracia, tanto agrupación como líder; arriba Pedro Gutiérrez Hernández, Jorge Alberto Javier Quero, Guillermo Narváez Osorio, Carlos Madrazo Cadena, Eduardo Correa, Rafael Loyola.

Los comensales acostumbran a comer algo más temprano, son las tres y pico de la tarde, los abultados estómagos ya están protestando, la anfitriona los logra escuchar, por eso empiezan a correr las viandas: Tostadas de Ceviche Blanco (centleco), Empanaditas de Venado y una sopita del mismo antílope, es la entrada…

Varios no saben si faltan comensales, ahora solo tienen mente para comer, y se siente en confianza, a devorar todo lo que hay en ese enorme comedor de 12 sillas. De pronto todos vuelven a sus asientos, como niños aparentando ser bien portados cuando llegan los papás a sus casas; el motivo ha sorprendido a algunos, otros ya sabían de los personajes que estaban pendientes de arribar; es el gobernador, Adán Augusto, que ha llegado en compañía de su amigo, Emmanuel Sibilla Oropesa; con Lorena Beauregard, ya son 11 los “Apóstoles”, la bella dama podría ser la reencarnación de la mismísima “María Magdalena” aquella tarde.

El pronunciado olfato no le falla al mandatario, el exquisito olor de unas Piguas a la mantequilla envinadas, delatan a la anfitriona, es claro que ha recibido el “tip” que la deje ante sus ojos como una generosa dueña de ese hogar, capaz de satisfacer los gustos más refinados de sus invitados; sin duda el solo imaginar ya en su paladar ese manjar de dioses, hace por un momento a Adán olvidarse de saludar a algunos de sus amigos y conocidos que quizá no esperó encontrarse aquella tarde; la residencia, aunque muy amplia, ha sido impregnada de ese olor a marisco tan penetrante como inconfundible.

 

¿Quién fue el último en llegar?, me atrevo a preguntar

-“El pobre Granier”, responde mi entrevistado.

 

¿Pobre?, dirás rico y libre Granier, reparo.

 

“No sabía que iba a una celada” –agrega- “lo vi llegar alegre, y al salir sus ojos eran como los de un Cordero, cuando ha sentido el frio filo del puñal cortar su garganta; si ha sabido no va, estoy seguro.”  Subraya.

 

Quizá el rostro de Andrés Granier, intentando ser menos drástico y dramático que mi fuente, fue el de Cristo al recibir el beso de Judas, en aquella “Última Cena”, tal y como se desprenderá del desarrollo de los hechos durante aquella reunión…

 

Pero regresemos al enorme comedor, por favor cierren sus ojos un momento, para hacer este ejercicio, imaginen el mesón con los comensales a lo largo, de un solo lado, como retrata el gran pintor Leonardo Da Vinci el “Cenacolo”, o también conocida en castellano como “La Última Cena”; a la diestra del gobernador se sentó Emmanuel Sibilla, quien al tiempo que reconocía la gran anfitrionería de la Beauregard, por sus viandas y la combinación perfecta para agasajar todo tipo de paladares, mientras sus blancas y delgadas manos pelaban los crustáceos con el grasoso aderezo y el toque del Vino Blanco, que suave, y gentilmente, colocaba en el plato de su amigo Adán Augusto; según mi fuente estas atenciones no pasaron inadvertidas para ninguno, pero preferían voltear sus miradas para sus demás compañeros; uno de ellos le habría confiado, que sin duda todos esos movimientos del poderoso e incisivo entrevistador de la XEVT, eran para dejar muy en claro su ascendencia sobre el gobernador; “date cuenta, come de su mano…”, remataría el también comunicador, con un sesgo de sorna y perversión.

 

De pronto, una voz enérgica y bonachona se alzó: “onta pues el Frijol con Puerco Lorena, de una vez vamos a darle”, efectivamente, era la solicitud, casi a nivel de suplica, del ex gobernador Manuel Andrade, quien, no se sabe, pero se intuye que seguramente con eso se le “engodó”, se le puso como carnada, se le prometió, para que estuviera presente en esa “cita a ciegas”.

 

A la izquierda del gobernador, no me lo van a creer, estaba el hoy “carne de presidio”, Baltasar Sánchez, aún dirigente estatal de los ganaderos, apéndice de Agustín de la Cruz, quien creía que heredando a un incondicional la Unión Ganadera, ya no se les requeriría judicialmente el préstamo millonario que en su momento, y de manera ilegal, les regalara el entonces gobernador Arturo Núñez; hoy ambos son perseguidos por la mano de la justicia y ya cuentan con cuentas bancarias congeladas. Pensaban que el primo político del actual mandatario, Arcadio León Estrada, no se cobraría las afrentas, ahora que goza del poder que tácitamente ostenta. “No es tan bueno estar tan cerca, quedó demostrado.”, sostiene mi entrevistado.

 

Para cuando las viadas estaban por terminarse, ya muy entrada la tarde, se presentó Andrés Granier; más de uno de los “Apóstoles” se sorprendió, entendían la presencia del gobernador, es más era el plus de la reunión, ¿pero Granier?, solo podía entenderse como un acto de agradecimiento de la anfitriona, por los favores recibidos durante su sexenio. Se le ofreció de lo que había sobrado, lo rechazó, argumentó venir precisamente de una comida, y se disculpó por el retraso en su llegada a la generosa invitación de su amiga Lorena. Ya estaban los doce, ahora a esperar la actuación del que se erigiría como “Judas” aquella tarde-noche.

 

… Y los postres vinieron, también las bebidas, hicieron su entrada triunfal:

 

-Copa nevada

-Torta flotante

-Matalí

-Carambola

-Horcha con pozol

-Vino blanco      

-Vino tinto

-Don Julio 70

-Macallan Etiqueta Azul

Como leyenda urbana, corre la versión que previo a la definitiva y nada digna libertad de Andrés Granier (pues su absolución embarró de estiércol el Poder Judicial, llevándose entre las patas el prestigio impecable de su titular), fue Emmanuel Sibilla el encargado, quien se ofreció, a ser el puente entre el gobernador y el entonces presidiario Granier; “a mí me la debe”, se ufana, han confiado a este gacetillero más de una persona que jura lo ha escuchado de sus labios.

 

¿Qué andas haciendo Químico, te veo muy movido?, lanzó como primer estocada Emmanuel; Granier tragó saliva apresuradamente, no le gustó el tono de la quisquillosa interrogante, cuando aún no se reponía del cuestionamiento, y no lograba articular respuesta, como un Gladiador en pleno Coliseo, Emmanuel volvió a hundir su espada, “¿Andas en campaña, buscas ser candidato a algo?, me tiene sorprendido tu activismo político”, remató. Vinieron las justificaciones, acompañadas de la vergüenza, vagas, triviales, diametrales. El daño, o quizá la encomienda, estaba cumplida.

 

El también considerado Cancerbero estaba eufórico, por ello entregó la espada a su amigo el gobernador, para que asestara el golpe final, ¿Cómo lo ves tú gobernador?… “No sé, pues a mí me dijo que quería salir libre para recuperar el tiempo perdido, disfrutar con sus nietos, que incluso algunos ni conocía… Pero lo veo metido en otras cosas”, –y sentenció– “allá él”. Se hizo el silencio, las palabras sobraban, a Granier se le vio cambiar de color, las arrugas de su rostro se asentaron, sus ojos se humedecieron, amenazaban con desbordar su fluido; Lorena cambió abruptamente de tema, reclamando las opiniones de las exquisitas y caras viandas. El sabor de boca que se llevaron varios comensales, en definitiva, fue el de una Celada, ni las de las exquisitas piguas pasadas por el paladar pudieron quitar ese amargo resabio.

 

Un mes después se le vio al “Químico”, previo permiso, acompañando a sus amigos, los legisladores del PRI, en su informe anual legislativo. Hoy nada se sabe, pareciera que se lo tragó la tierra; quizá la aquí narrada fue su “Última Cena”.

 

“En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”

 Ramón Campoamor, Escritor Español.

 

 

 

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