#Cronica || “Cual tamaleras” // el agarrón del año” entre @JesusAliTabasco y @Erubiel_Alonso_/ escribe @FelipeEladioMx

 

“Cual tamaleras”

Por @FelipeEladioMx

Vamos al Sanbors de Alta Brisa, ahí casi no llega ningún político…”, me dice un Erubiel Alonso confiado; no sabía la jugada que ese día le tenía preparada el destino…

El reloj digital de mi celular marca las 09:28, cuando entramos al restaurante, efectivamente pese a que es lunes hay pocos comensales, no obstante, Erubiel busca más discreción, y se va a la segunda estancia, quiere menos público; a punto de sentarnos, a tres mesas, están tres personas, ¿ya viste quién ´ta ahí?, me dice; volteo y veo a Jesús Alí de la Torre, ex candidato del PRI al Gobierno de Tabasco en el 2012; “debes saludar” sugiero levemente, “vamos”, requiere…

Es lunes(04 de diciembre) vengo a Villahermosa a tomarme un café con el ex dirigente del PRI, ex diputado local, y actual Diputado Federal suplente de Jorge Carlos Ramírez Marín, virtual candidato del PRI a la gubernatura de Yucatán, me refiero a Erubiel Lorenzo Alonso Qué, no pretendo exaltar su trayectoria, es más bien una parte fundamental en esta narrativa que ayudará al más modesto de mis lectores, entender este entuerto que hoy expongo.

En carretera, sintonizo la radio, para escuchar la tradición que languidece en credibilidad, “Telereportaje”, recibe Chuy Sibilla la llama a cabina de su tocayo, Jesús Alí, quien invita a su inscripción como candidato independiente a la gubernatura de Tabasco, para el martes, entre 10 y 11 de la mañana…

Pero regresemos al Sanbors; Alí está acompañado de dos comunicadores: Jesús Sosa y Miguel Canseco; luego de un pequeño saludo de cortesía, en donde Alí no se levanta de su silla, y con una mirada destellando furia da la mano a Erubiel, quién cuando se va retirando de la mesa, escucha un suave y despectivo calificativo “Traidor” de parte del ex candidato a la gubernatura del 2012; no responde a la ofensa y nos vamos a la mesa que ya nos han designado.

¿Por qué no le respondiste? Le digo a Erubiel; “tenía más de dos años que no lo veía; no me voy a rebajar, yo tengo educación y me se comportar en público”, revira.

Pasados escasamente 15 segundos, Jesús Alí gira su cuerpo, ya que está de espalda a nuestra mesa, y vuelve a embestir: “¿Cuánto te dio Núñez por traicionarme?, eres un vendido, eres un verdadero traidor, malagradecido, no eras nada, nadie te conocía, yo te hice Diputado, dirigente del PRI, y así me pagaste…” Aunque usted no lo crea, los temidos periodistas que lo acompañaban abrían exorbitantes sus ojos, no daban crédito a tan burdo evento protagonizado por el hoy Candidato Independiente a la Gubernatura.

Ya para entonces, tocado desde el primer señalamiento, que quizá no ofensa, Erubiel no comía, como es su costumbre, sino devoraba las uñas y cutículas de sus manos con todos los dientes a su alcance; era evidente su nerviosismo, el cual no tan solo por el hecho de encontrarse precisamente ese día al hombre que se le venía escondiendo por años, y al que evidentemente debía, moralmente, muchas respuestas. Ya no se aguantó, y armándose de valor reviró:

-“No cambia usted señor, sigue lleno de soberbia y de odio; por eso no ganó, ni ganará nada ahora, no cambia…”

Y vinieron  las revelaciones, las imprudencias o revanchas por las ofensas del momento… 

-¿Cuánto o qué me dio Núñez?, para que me pregunta, si usted lo sabe, usted mismo fue quien me suplicó que fuera con él, ¿ya no se acuerda?, usted me habló, nos reunimos en su casa, me pidió hablar con Núñez, ya que estaba preocupado por su Cuenta Pública, me exigió que le consiguiera con el Gobernador una cita; lo hice, el Gobernador le recibió…”

Ante tal golpe, Alí de la Torre reaccionó balbuceando:
“Pero me entregaste, me traicionaste, me denigraste miserablemente…”

Con el sarcasmo que le caracteriza, el ex diputado de Balancán, le espetó:

“No le denigré, recuerde que al llegar a la Quinta (Grijalva) usted iba llorando, y no quería que nadie le viera entrar, me pidió pasarle en la cajuela de mi automóvil, yo me negué, le dije animándole, que usted era un señor de la política, y que debía entrar como tal; recuerde que salió usted muy contento, diciendo que ya había llegado a un buen acuerdo con el gobernador Núñez, que su cuenta pública sería aprobada.”

Como todo periodista, escéptico, no me tragué a la primera eso de pasar en la cajuela y que el mismo Chucho Alí lo hubiera sugerido; por ello me acerqué a un íntimo del ahora “candidato independiente”, y le pregunté ¿Crees capaz de hacer eso a Jesús Alí?, y su respuesta terminó de convencerme: “Por la cuenta pública, hasta arriba en el maletero”.

El “usted iba llorando” trajo a mi memoria la imagen del soberbio Alí, cuando candidato al Gobierno, arrebató la diputación local plurinominal a Francisco Herrera (el famoso Pancho Botella), quien llorando e hincado suplicaba que no lo hiciera; le ordenó a Adrian borrarlo de la lista.

Los ánimos se caldearon, la mesera no daba crédito de lo que estaba siendo testigo, no había más comensales, quizá movidos por eso tanto Alí de la Torre tiró toda la basura guardada en su pecho por tantos años, y Erubiel Lorenzo también se engalló…

Volvió Alí:
-“No eras nadie, ni lo serás jamás”.

El ex diputado local, y ahora diputado federal suplente respondió, como diciendo a veces arriba a veces abajo, y que según el Gran Maestro Kybalion, “todo lo de arriba es igual a lo de abajo, y todo lo de abajo puede ser igual a lo de arriba”, le recordó mordazmente:
-“Ya se le olvidó que ni el Doctor Camacho (César Camacho dirigente nacional del PRI en esos ayeres) lo recibía; lo tuvo que abordar usted en el pasillo; me pidió tomarle la foto que circuló; daba usted lástima.”

Pasaron unos minutos que parecían años, a aproximadamente tres metros de distancia, que ante los bochornosos acontecimientos se convertían en nada; todos nos dispusimos a pedir nuestro desayuno, ante una desesperada mesera, quien quizá temerosa de que aquello pasara a los golpes (creo que estuvieron a nada de ello) apuraba el pedido; mientras el desayuno llegaba, Jesús Alí, escudriñando los revirones de Erubiel, intentó despejar, para que no quedaran dudas en el ambiente sobre su actuar político, volteando de nueva cuenta de su silla, diciendo:

– “No mientas Erubiel, Núñez no aprobó mi cuenta pública”.

A lo que sobrevino la replica:

– “Ah bueno, porque usted no respetó a los acuerdos llegados; por eso cuando usted me mandó nuevamente con el Gobernador, a preguntarle que si qué estaba pasando, eso me dijo él, que usted no había respetado los acuerdos y que por eso ya no iba a hacer ningún trato con usted; acuérdese, y deje de culparme a mí”.

Se hizo un prolongado silencio, vinieron las viandas, y eso bajó la “temperatura” a la discusión; a ambas mesas llegaron los platillos, pedí una “tortilla de huevo”, Erubiel que no tenía cabeza para nada, luego de diez vueltas a la carta, decidió pedir lo mismo que yo…

“Voy al baño”, escuché la voz de Jesús Alí; pasar por mi silla era obligado, no pude dejar de verlo al venir, buscó mi mirada, se inclinó levemente y puso su mano izquierda sobre mi hombro, diciendo: “Que tal Eladio, y disculpa, solo te recomiendo que si vas a escuchar a este señor –refiriéndose a Erubiel– y señalándolo con el dedo índice, no le creas nada, es muy, muy mentiroso… y traidor”, diciendo esto, para inmediatamente darse la vuelta…

Pero Erubiel, ya no estaba dispuesto a una ofensa (o verdad) en su cara, replicándole:

-“¿Traidor?, pero si usted fue mi maestro, traicionó al maestro Núñez, traicionó usted a Granier, a Mayans… y ahora resulta que el traidor soy yo”.

Esbozando una leve y forzada sonrisa, como queriendo auto absolverse de tan contundente descalificación, Alonzo Que siguió desayunando.

Alí regresó, quizá recapituló en el sanitario, y cuando volvió ya no dijo más nada.

Creo que Jesús Alí no pudo desayunar a gusto, mostrando algo de prisa por irse, se despidió de sus invitados, al pasar por mi espalda, solo deslizó con voz baja, a manera de despedida para Erubiel: “traidorzuelo”… siguiendo veloz su marcha… ya no hubo respuesta… ya todo estaba dicho, en menos de una hora, estos personajes, sin pudor alguno, habían hecho público lo privado, lo que siempre se sospecha pero nadie dice, que todos son corruptos, que son gusanos de la misma guayaba, y ese día, solamente quisieron vomitar cada uno el desayuno del otro; gritarse sus precios, como vulgares “viejas tamaleras”.

Nota: Está Crónica fue publicada en redes sociales en Diciembre del 2017.

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