#Yucatan: El bullying, signo de putrefacción en el tejido social

Intimidación que hiere

Bien reza el dicho: “Tanto va el agua al cántaro hasta que se rompe”. Las burlas, agresiones y el maltrato psicológico colmaron la paciencia del estudiante del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Quintana Roo (Cecyte) de Leona Vicario, Quintana Roo, que explotó y terminó por reaccionar en forma violenta.

Sin intención de justificar el hecho, el adolescente, identificado por las autoridades judiciales como J.N., descargó el coraje contenido del bullying al que de manera constante era sometido por otro grupo de compañeros de la institución y culminó en un grave incidente en el que también estuvo implicada otra muchacha, condiscípula del agresor.

El lunes 17 pasado, en las redes sociales se hizo viral un vídeo en el que un alumno del Cecyte del municipio quintanarroense, cercano a Cancún, agredió de forma brutal a una compañera, en un suceso que llamó la atención por la crudeza que demuestran las imágenes que rápidamente inundaron todos los dispositivos electrónicos de la Península yucateca, e incluso del país. El seguimiento del caso lo ofrecemos en la sección Nacional.

Para la psicóloga Rubí Briceño Correa, experta en psicoterapia clínica en niños y adolescentes, el lamentable evento que desencadenó ese ataque es consecuencia, una evidencia más de la putrefacción general que corroe a pasos agigantados a la sociedad.

“Es una respuesta, un efecto más de la decadencia en los valores comunitarios y familiares que han alterado las percepciones del tejido social, y ahora se ve común o ‘normal’ lo que antes despertaba preocupación e inquietud”.

Para la especialista, egresada de la Universidad del Valle de México, campus Mérida, el acoso o bullying es otra de las manifestaciones que demuestran la descomposición social que se vive ahora, y en el caso de Quintana Roo es más severo, ya que la violencia que genera el crimen organizado en la entidad vecina de Yucatán ya penetra, como raíces en la tierra, a nivel intrafamiliar, y ocasiona que los integrantes del núcleo social vean o consideren como algo común que alguna persona sea asesinada en la calle donde viven o que haya cada día varios ejecutados u otros acontecimientos violentos.

“Esa ‘normalidad’ hace que tampoco se vea como grave que dos compañeros de escuela se golpeen entre sí, e incluso sean grabados para difundir en las redes sociales más populares. Para los jóvenes se vuelven algo cotidiano que ya forma parte de su vida, de su entorno, esas conductas, y llegan a la conclusión de que ya no es malo. Entonces ¿qué sigue?”, se pregunta la psicóloga.

Redes sociales

En su experiencia corrobora que el acoso o bullying, que ocasiona gradualmente la exclusión social de la víctima, en su mayoría comienza en la redes sociales y después es de manera presencial, in situ, ya que los acosadores se escudan en el Twitter, Facebook o Instagram para mofarse y agredir psicológicamente y luego físicamente a sus compañeros.

“Lo más triste y peligroso es que las víctimas, los que reciben esos ataques por medio de las redes sociales, se sienten totalmente indefensos, ya que son exhibidos ante un gran número de personas, en su mayoría conocidos, lo que lastima su orgullo y lacera paulatinamente su autoestima que miden por la cantidad de likes o comentarios que motiva alguna expresión negativa. Para los menores, para los muchachos, sus prioridades ahora las estiman en concordancia por lo que ven y reciben por medio de las redes sociales”, insiste la profesional.

De acuerdo con un estudio de la organización Internacional Bullying Sin Fronteras para América Latina y España, realizado de abril de 2017 a abril de este año, los casos de bullying en México van en aumento. Siete de cada 10 niños sufren todos los días algún de tipo de acoso. Con más de 40 millones de alumnos de nivel primario y secundario de la República, se calcula que 28 millones de niños y adolescentes padecen esa situación, lo que equivale a la población de Portugal, Bélgica, Uruguay y Chile junta.

El nivel del acoso, según las estadísticas del organismo, instala a México en primer lugar a nivel mundial en casos de bullying, seguido por Estados Unidos, China, España, Japón, Guatemala, República Dominicana, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Bélgica, Italia, Suecia, Francia, Dinamarca y Noruega.

Como en el caso de la agresión que ocurrió en la escuela de Leona Vicario, en Quintana Roo, los datos que ofrece Internacional Bullying Sin Fronteras coinciden con al menos dos razones que presuntamente motivaron el ataque de J.N. contra su compañera, a la que en un segundo vídeo el atacante confirma que sí sufría de acoso en su salón de clases. El 85% del bullying se presenta en la escuela y nueve de cada 10 estudiantes homosexuales son molestados por su orientación sexual.— Carlos F. Cámara Gutiérrez

http://www.yucatan.com.mx/merida/el-bullying-signo-de-putrefaccion-en-el-tejido-social

 

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