#QuintanaRoo: Magistrado habla de la violencia entre adolescentes

CHEMAX, 17 de septiembre de 2018.— De acuerdo con datos de la Policía de Chemax, un menor estudiante de una secundaria de Chemax, lesionado con una navaja en una riña ocurrida al concluir el desfile del domingo, ya fue operado y hasta ayer lunes su estado de salud se reportaba delicado, pero estable. MEGAMEDIA / CORTESÏA

Reeducar a las familias

Santiago Altamirano Escalante, magistrado de la Sala Unitaria Especializada en Justicia para Adolescentes en Yucatán, advierte que los actos de violencia entre menores que se suscitan en varias comunidades de Yucatán son indicios del grado de descomposición del entramado social actual.

Para el maestro en Ciencias y Administración Pública, en ese andamiaje de manera ineludible la familia desempeña un factor esencial, vital que marca el comportamiento y las consecuencias de las conductas de las nuevas generaciones.

El magistrado cree que el enfrentamiento con un arma blanca entre tres adolescentes en Chemax, población en el oriente del Estado, el domingo pasado después del desfile conmemorativo del inicio de la guerra de Independencia, que arrojó dos estudiantes de la secundaria “Luis Rosado Vega” heridos de gravedad, y el otro con lesiones en una mano, es reflejo de la dinámica social que permea en todos los ámbitos, y de la que el núcleo familiar no está exento.

Antecedente

Como informamos en la edición de anteayer, una riña entre dos menores de edad, al parecer por el amor de una muchacha, derivó en el ataque en el que uno de los implicados, utilizó una navaja para herir a su rival. Sin embargo, durante la disputa el segundo infligió una herida en el pulmón, y un tercer adolescente que intervino en la pelea, también resultó con una cortada en el abdomen. Ambos lastimados fueron sometidos a sendas cirugías y están fuera de peligro. El atacante fue detenido y sería consignado, después de un proceso penal al Centro Especializado en la Aplicación de Medidas para Adolescentes (Ceama).

El abogado Altamirano Escalante, quien antes de formar parte del Poder Judicial fue subprocurador especializado en Justicia para Adolescentes, ofrece sus puntos de vista en relación con el trasfondo del hecho sangriento, que alerta de los síntomas de violencia que cada vez son más frecuentes en la sociedad yucateca, y considera que la reeducación de las familias de los menores infractores es la clave para transformar el panorama.

¿Cuál es la razón principal de los actos generalizados de violencia entre menores en Yucatán?

“Estos comportamientos, de acuerdo con estudios especializados tienen que ver con el aspecto social, aunque no implica una referencia exclusiva a la familia, como núcleo de la sociedad. También este tipo de acciones les incumbe a la sociedad en su conjunto y al Estado. Y cada una de las partes, en el ámbito de su competencia, tienen una responsabilidad. A la familia le corresponde la formación de la persona humana; a la sociedad, el fortalecimiento de ese aprendizaje que se recibe en el seno familiar, y al Estado cumplir con la obligación como ente garante que rige una comunidad. En el caso de los menores, las estadísticas demuestran que los factores personales, familiares, sociales y económicos influyen de manera importante en su comportamiento, en su conducta. El papel de la familia es trascendental, es ahí donde se mama finalmente la crianza esencial durante los primeros años, es la etapa que conforma el futuro proceder de los menores”.

¿Qué grado de responsabilidad tienen los padres en este tipo de situaciones?

“Es importantísimo, es vital y, sobre todo, ineludible. Parafraseando aquél dicho, se podría decir que la familia tiene el hijo que merece. Y si lo tiene por conductas inapropiadas es por falta de atención en puntos trascendentales en el andar del joven. Hoy, en nuestra sociedad se habla de familias negligentes, permisivas, sobreprotectoras, y el preocupante auge las criminógenas, por ejemplo, las de aquellos padres que invitan a sus hijos a fumar un cigarro, que se sientan a tomar una cerveza o los llevan a un lupanar. Los que avalan aspectos relacionados con valores y principios, y si algo hay que enlistar en la adecuada formación de los hijos son precisamente los valores y principios, las reglas y los límites de formación espiritual de cualquier índole, incluyendo el amor”.

¿A qué se debe el aumento en la incidencia de este tipo de eventos, de agresiones graves en comunidades, sobre todo del interior del Estado?

“Yucatán tiene los primeros lugares en el consumo de alcohol a nivel nacional, y ello se refleja en la conducta de sus habitantes. Y las estadísticas de los jóvenes lo demuestran. De cada 10 jóvenes que reciben atención en el Ceama, que van desde el simple hecho de una detención hasta la conclusión de un proceso con sentencia condenatoria, los 10 llegan con una experiencia en consumo de drogas y alcohol”.

¿Qué tanto protege o castiga la ley las acciones de este tipo de delitos que cometen los menores?

“La ley no protege al menor como tal. Lo que busca es suscitar generaciones sanas en el país, en la entidad, y buscar la readaptación si hubo un error y el menor cometió algún delito, infracción que es derivada de muchos factores y circunstancias. Si un menor decide tener cierta conducta inadecuada y cometer algún delito, lo que el Estado trata es resarcir ese error por medio de una formación necesaria que no existió, fue insuficiente o errónea. La ley no protege al menor, lo que busca es darle una oportunidad en virtud de la equivocación que consumó. Le brinda la coyuntura para enmendar el camino. Y hay datos que lo demuestran, de cada 10 jóvenes que reciben una sanción y reciben tratamiento interno en el Ceama, hay una eficacia de 100%. De cada 10 menores internos con readaptación, todos salen adelante y no cometen el mismo error o delito. Pero los que reciben el proceso de atención afuera, en sus casas, con el apoyo de trabajadores sociales, aproximadamente la mitad salen avantes y el resto reinciden, lo que demuestra que en lo que hay que trabajar es en formar integralmente a las familias, hay que reeducar a las familias de acuerdo a las condiciones actuales que lo exigen”.

¿Considera que las medidas punitivas actuales sí surten efecto?

“Surten efecto de manera parcial. Aquéllas con medidas dentro del Ceama son totalmente eficaces. Lo que dice si las medidas se aplican adentro o afuera del Centro lo marca la Ley Nacional que marca como tope cinco años de castigo, de acuerdo a los delitos que cometen, pero encuadrándose a rangos de edades, que van de los 12 a 14 años; de 14 a 16, y de 16 a 18, y dependiendo del delito que cometieron es la cantidad de tiempo que permanecerán internos en readaptación. Dependiendo de los grupos sectarios es el tipo de sanción y si es de manera interna o externa”.

¿Qué sugiere para que el grado de descomposición no siga carcomiendo a la sociedad yucateca?

“Cada familia debería hacer una reflexión de lo que sucede y cómo llevará la formación de los hijos, esa es mi opinión individual, como padre de familia. Pero para los expertos las familia, los padres tienen sus propios retos. Los desafíos permanentes, sin importar la edad, es nunca dejar de educar y dirigir a los hijos con el camino de los valores y con respeto a la ley, a la sociedad. La formación debe ser de manera permanente, como se dice no soltarles la rienda. Es necesario la guía permanente, e insisto, reeducar a las familias de acuerdo a las condiciones y circunstancias actuales. Ahora, desde el ámbito profesional, temporal, se debe cumplir la Ley Nacional de Justicia para Adolescentes como señala el artículo 250, del libro 5o., que habla de la prevención social del delito y de la rehabilitación. Cumplir cabalmente lo que indica, ya que al ser un área del derecho penal enfocada al aspecto socioeconómico, la ley también debe atender aquella parte social descuidada con el antiguo modelo inquisitivo, que lo único que hacía era aplicar sanciones.

Nuevo modelo

Ahora el nuevo modelo penal, que se aplica en Yucatán a partir de 2011, obliga a las partes que intervienen en los tres órdenes de gobierno a trabajar de forma sistemática para obtener la información suficiente para generar una política de Estado en materia de menores, en la que la prevención y social y la reinserción son la mejor herramienta para tener éxito.— Carlos Cámara Gutiérrez

 

Violencia y seguridad Como prevenir una y propiciar la otra

Bernardo Gómez del Campo, maestro en Ciencias Penales y Criminalísticas, habla de la violencia y la seguridad.

Mantener la seguridad

La destrucción del tejido social está en la base de la violencia criminal. Ustedes (los yucatecos) están en el momento no de revertir, sino de mantener la seguridad, pero tienen que reunir tres factores, que no son nuevos, porque en esto no hay hilo negro: el espacio, los vecinos y la autoridad.

Espacios coadministrados

Según dice, es indispensable tener espacios públicos que la ciudadanía haga suyos, parques dignos, limpios, iluminados, donde los niños salgan a jugar, las mamás a conversar, los jóvenes a correr, “parques donde puedas llevar a tu perro a pasear y donde haya convivencia. Un espacio público coadministrado coproduce seguridad”.

Cuando el delincuente sobra

“¿Qué significa coproducir seguridad? Que el vecino y el policía de proximidad administren el territorio. Ahí, de forma natural, el delincuente no tiene nada qué hacer. Pongo un ejemplo: al parque van las personas para hacer lo que se hace en los parques: el que no está jugando, leyendo, conversando, paseando a su perro… le interesa a la autoridad”.

“Romper” la oportunidad

Aquel que solo está esperando la oportunidad de cometer un delito es notado por los vecinos porque no lo conocen y por el policía de proximidad, y en ese momento se rompe la oportunidad del delito, no porque detengan al sospechoso, porque no ha hecho nada: “Señor, ¿se le ofrece algo?”… El delincuente se va a marchar enseguida. Un espacio coadministrado por ciudadanía y gobierno genera seguridad.

Organización vecinal

“Tenemos que hacer brigadas de información, organizarnos. Tenemos que despojarnos del complejo de culpar al gobierno. Necesitamos organizarnos vecinalmente. En Ciudad de México hay una colonia en la que los vecinos, que me pidieron asesoría, tienen una alarma de llavero que envía una señal a la policía cuando ven algo sospechoso. Han logrado vincular esos tres factores: el espacio, los vecinos y la autoridad”.

La proximidad

Otro factor importante que menciona es la proximidad. “Proximidad no es que el policía sea amable con el ciudadano, es diagnosticar el espacio de una manera proactiva. El policía diagnostica, enlista lo que no funciona en la colonia y va con los vecinos a las oficinas municipales a pedir atención”. Así, con un trabajo conjunto se le gana a la delincuencia el territorio. La proximidad es el baluarte de la seguridad humana”.

http://www.yucatan.com.mx/yucatan/magistrado-habla-de-la-violencia-entre-adolescentes

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