Saldos negativos… Columna Armagedón Por:Alfredo A. Calderón Cámara

Armagedón

Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo...

Apocalipsis 3:17

Saldos negativos…

Alfredo A. Calderón Cámara

alfredocalderon1960@gmail.com

El pluralismo en el Congreso del Estado ha hecho florecer un sinnúmero de políticos que nunca su presencia tuvo razón de ser en la máxima tribuna del Estado. El cargo de diputado se encuentra tan devaluado que ni siquiera existe una idea real que dimensione lo que significa ser ocupar el cargo; todos los entes políticos han saturado de mecánicos, albañiles, médicos, leguleyos cuenta chistes: puro cartucho quemado.  Ambiciosos de poder, pero muy pocos, muy pocos: parlamentarios serios. Para Tabasco la parálisis legislativa es ofensiva en comparación con lo que un diputado cobra y dilapida. La gráfica entre productividad y costo por diputado no tiene punto de equilibrio. Un trabajo bastante mediocre, donde incluso hubo quien en sus sueños guajiros trató de “brincar” a la silla de la gubernatura y brutalmente derrochó millones y millones de pesos en cada evento de su campaña que nunca hasta el día de hoy: aclaró, campaña que costo una fortuna y nunca levanto, terminó en un risible tercer lugar y para qué: saldos negativos.

 

Al final del camino, cada diputado, cada iniciativa legislativa o punto de acuerdo en términos económicos para Tabasco han sido costosísimos. Cuando menos antes, las intensiones políticas de los diputados se dejaban hasta el final; en la LXII legislatura, la mayoría desde el principio mostró y demostró públicamente su ambición. Estaban en todos lados en campaña: en el Congreso, en los ayuntamientos, en los partidos, dejaron sentir que habían renacido, sus truculentos antecedentes los borraron de un solo tajo y su mejor carta de presentación era que estaban en campaña permanente. Nunca trabajaron por y para Tabasco. Menos respondieron a las expectativas demandantes de la sociedad porque tenían la mirada fija en el siguiente peldaño, en el puesto superior, en la oficina alfombrada deseada, pero ¿Para qué la querían? ¡No dieron el ancho en la curul que tenían! Lo peor, vendían su voto como gallinas brincando de una bancada a otra al mejor postor. Cómo chicas del farol rojo. Al final, saldos negativos.

 

Cierto es, que usaron con frecuencia un glorioso y rimbombante lenguaje, cuando en realidad sólo convocaron a respaldar sus intereses e incluso algunos agarrados de la mano con el conformismo del poder que los acompaña se lanzaron a una campaña trataron de inflar una demasiado raspada imagen, cuando ni su familia que vive con el diputado: creía en él. Ya se van y se van como se han ido todos los que les antecedieron: con cuentas cargadas de dinero que no devengaron. Los saldos del actual Congreso muestran lo inocultable que el negocio de obstruir resulta rentable, barrer debajo de la alfombra su vacuidad y pequeñez política, porque el resorte del obstructor es simple: trasladar la responsabilidad de la displicencia a los vicios del otro, convencidos de que lo necesario es imposible. A once días de entregar la estafeta los diputados en su conjunto -salvo algunas excepciones-, de todas maneras, si los califica el dictamen es el mismo: saldos negativos…

 

EL SEPTIMO SELLO

En once días habrá 35 diputados desempleados. Ja, ja, ja, ja, aunque es seguro que ya algunos lograron treparse al nuevo barco. En su mayoría quienes aspiran a un nuevo encargo hablan de proyectos vanos porque no tienen la menor idea de lo que quieren hacer con el poder. Quienes llegan la mayor de las veces son como los perros de ranchería que corren tras la llanta del carro ladrando y cuando un día el carro se para y logran morder la llanta; luego se pregunta ¿Ahora qué, hago? ¿Qué hacer? Buena pregunta ¿Montar los caballos que hace cien años me heredó el abuelo?…

 

LA SEPTIMA TROMPETA

Al menos en el Congreso no se ve ningún político que abandere una agenda de largo aliento: ¿Cómo podría gobernar un político que durante tres años ni siquiera supo lo que quería? ¿Cómo ejercer en un gobierno que tiene que cumplir tantas expectativas cuando nunca demostraron saber a dónde ir? Es verdad que las urnas logró el ensamblaje de sacar la basura política. Para gobernar hay que saber mandar, es indispensable proyectar un bosquejo de futuro y en el Congreso muy pocos tienen ese dibujo. Los demás, si acaso apenas un mapa de acomodo, el plan de sobrevivencia, la rutina de flotación. También puede revisar esta columna en el portal http://www.elimparcialdetabasco.com/. A sus órdenes al teléfono 9932951489.

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