VOLVIERON A GANAR ECHADOS EN LA HAMACA Columna TABASCO POLÍTICO Por: José Luis Gutiérrez Gutiérrez

Villahermosa. Tab., a 04 de julio de 2018.

 

TABASCO POLÍTICO

 

                                                                                   José Luis Gutiérrez Gutiérrez

                                                                                   jlggutierrez@hotmail.com

 

VOLVIERON A GANAR ECHADOS EN LA HAMACA

 

            Fui de los que sostuve en este mismo espacio que en Tabasco no se repetiría el escenario que se vivió en el 2012 cuando fueron a avisarle a la hamaca al peor exalcalde de Centro Humberto de los Santos Bertruy -igual que a otros candidatos- que habían ganado.

            Unos años atrás al exedil perredista Tomás Brito Lara también se había enterado en su hamaca de su triunfo en Cárdenas.

            Ahora volvió a manifestarse este fenómeno político y social, aunque de manera más prolífica.

            Es del dominio público que algunos de los candidatos de Morena se tiraron de plano -sin ningún pudor- a la hamaca a esperar tranquilamente la victoria.

            Confiadísimos en que “el efecto andresmanuelista” iba a sacarlos adelante, tal y como cabalmente sucedió, no se equivocaron.  

            La campaña política que hicieron fue basada más en el qué dirán que en convencer a la ciudadanía del porqué deberían votar en las urnas por ellos.

            Fue tan efectivo que el paisano haya aparecido en las boletas electorales que abanderados corruptísimos como Ariel Cetina BertruyJacqueline Villaverde Acevedo(ambos exfuncionarios granieristas que también fueron participes del saqueo al erario), Rafael Elías Sánchez Cabrales ganaron de calle.  

            Los casos en Cárdenas y Huimanguillo de Armando Beltrán Tenorio y José del Carmen Torruco Jiménez demuestran en su exacta dimensión la poderosa influencia del tepetitico en las elecciones tabasqueñas.

            Sin la presencia de López Obrador en las boletas electorales la historia hubiera sido muy distinta. Muy parecida a las se vivieron cuando los comicios locales no coincidan con la elección presidencial.

            Lo que nos lleva a concluir que gran parte de la votación obtenida el pasado domingo es más un espejismo que la realidad de los candidatos de Morena, sobre todo de aquellos que no movieron un dedo para liquidar a sus adversarios.

            El triunfo contundente en la casi totalidad de los cargos de representación popular tiene su explicación no solo en el paisanaje y en el efecto andresmanuelista, sino sustancialmente en el presidente Enrique Peña Nieto y la generación de gobernadores jóvenes que asaltaron este país.

            Las causas anteriores y el galopante desempleo y la tremenda inseguridad pública son desde mi punto de vista los factores políticos y sociales que coadyuvaron a queAndrés Manuel López Obrador ganará de la manera rotunda como lo hizo.

            Sin desmeritar los propios méritos del mascupanense, que nunca cesó en su titánica lucha por arribar a Los Pinos.

            Desde luego, que el mexiquense no es el único culpable de la debacle priista, quizás sea el mayor responsable de lo ocurrido, pues desde Miguel de la Madrid Hurtado los mexicanos nos convertimos con el modelo económico neoliberalista en simples estadísticas.

            La tecnocracia desde entonces había desplazado del poder a los políticos.  

 

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

 

            De los candidatos federales plurinominales a la Cámara baja del Congreso de la Unión, la única que va a llegar es la priista Soraya Pérez Munguía

            Los demás se quedaron afuera, me refiero al presidente de la Junta de Coordinación Política, José Antonio de la Vega Asmitia, al dirigente del PVEM, Federico Madrazo Rojas; al líder de MC, Guillermo Torres López; a la legisladora panista Solange María Soler Lanz y a la priista Lorena Beaurregard de los Santos. 

            El fenómeno de Andrés Manuel López Obrador resultó un terremoto con una magnitud de 8.9 grados en escala Richter localizándose su epicentro en la Ciudad de México.

            Si bien es cierto, que algunos sismólogos ya habían advertido de su peligrosidad y alcance, nadie se esperaba que su fuerza superará al ocurrido el 19 de septiembre de 1985.

            A grado tal que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) está a punto de perder su registro en el contexto nacional, como sucedió con el PVEM, PT, PSD, PANAL y MC.

            Y es que el paisano acabó con la mata y los mangos.

            Arrasó con todos sus contrincantes.

            Ni peper…ya ni llorar es bueno.

            Como dice el socorrido refrán: “palo dado ni Dios lo quita”. 

 

Un comentario

  • Ganaron hechados en la hamaca y perdio el pueblo, mucho reciclado, que realmente solo la experiencia que tienen en el saqueo..!, si el efecto seria favorable, para que escoger esos personajes, mejor contar con gente nueva que tal vez sin experiencia pero con solvencia moral, pobres tabasqueños, tan cerca de AMLO y tan lejos de la razon

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