“Lengua larga y cola corta”… Columna Armagedón Por:Alfredo A. Calderón Cámara

Armagedón

“Pero le lisonjaban con su boca y con su lengua le mentían”…

Salmos 78:36

“Lengua larga y cola corta”…

Alfredo A. Calderón Cámara

alfredocalderon1960@gmail.com

La beligerancia del diputado Manuel Andrade Díaz le ha llevado a repartir leña sin ton ni son, el zape que le propinó Gustavo Rosario Torres le obligó a replegarse. La burbuja de “vacío de poder” en la que se encuentra, pega directamente en donde más duele: en el ego del ex gobernador que aunque quiere levantar el vuelo, no puede comprender que Arturo Núñez, como responsable de las políticas públicas de Tabasco le hace saber –sin decirlo- que tiene el pleno control político y con toda la calma y experiencia que tiene le ha cortado las alas, al tiempo que le deja correr para que por sí mismo se hunda en ridículos que por dignidad no debería de caer. Ahora Andrade Díaz embiste con  cuestionamientos al Congreso del Estado –del cual forma parte- para señalar los mismos vicios que él fomentó para mantener un Congreso del Estado sojuzgado a sus intereses.

 

La historia registra que cuando Manuel Andrade era gobernador de Tabasco se regodeaba en el poder; fue un hombre que lo disfrutó al máximo, bloqueó a quién se le antojaba, arrinconaba y sacaba de la jugada a quien no mostraba sus vértebras. En su favor habrá que decir que no es un político de malos sentimientos, ruin o perverso; no, Manuel Andrade no es así, la historia lo registra como le acusan de traidor, aunque él en su defensa sólo ha dicho que ha aprovechado las circunstancias que se le han presentado, aunque ello le haga ver como un hombre sin escrúpulos. Divertido se reía de todo y de todos; como todo en la vida, terminó su mandato y tuvo todo para no sufrir el menor contratiempo, pero ese tufo de poder, le hace aspirar y caminar en el bloqueado camino de regreso a la Quinta Grijalva.

 

Cuestionar la administración política del H. Congreso por parte de Manuel Andrade hace recordar la desastrosa actuación de “Calígula” quien hiciera cónsul a su caballo; mientras que Manuel Andrade hiciera líder del H. Congreso a Javier Díaz, quien es del dominio público convirtió la máxima tribuna del Estado en la más grande cantina, donde “amigas, amantes, primas y cosas peores” arribaron exhibiendo la vida privada en lo más horrible de la vida pública de los políticos de la época; allí, por decir lo menos, todo Tabasco se enteró de quienes hicieron otras familias al amparo del poder y lo que es peor, levantaron fortunas que aunque debería ser causa de vergüenza, para Manuel Andrade en las “pláticas de amigos”, era el sustento de sus risas y chascarrillos; pues para el entonces gobernador: “mientras más trago bebiera Javier Díaz, más logrará los acuerdos que él necesitaba” para gobernar Tabasco desde el H. Congreso.

 

Para Manuel Andrade que el Congreso “se gastará el dinero del pueblo en borracheras cerrando discotecas o comprando conciencias” era el mejor trabajo político de Javier Díaz, el hecho que “los diputados tuvieran todo un séquito que hicieran el trabajo de alcahuetes”, era parte del circo mediático que Andrade Díaz necesitaba para doblar a los diputados que necesitaba para conseguir sus objetivos y la tan “añorada agenda legislativa” que ahora demanda que “esté a la altura de la exigencia y necesidad del pueblo”, poco o nada le valía al entonces gobernador Manuel Andrade, menos le interesaba que diera el mejor“ejemplo a la sociedad” o que la “agenda fuera evaluada y que se diera cumplimiento a un mandato del pueblo”, porque “Tabasco lo necesitaba”. No nada de eso era importante, al contrario.

 

Habrá que recordar que mientras el Congreso del Estado fuera foro de los grandes escándalos de borracheras, amantes y cosas peores, mejor era para un Manuel Andrade que feliz lo gritaba a los cuatro vientos delante de sus amigos; donde la sentencia dictada por Gustavo Rosario Torres cobra vigencia: para hablar hay que tener “la lengua larga y la cola corta”…

 

EL SEPTIMO SELLO

Demasiada agua ha corrido debajo del puente desde que Manuel Andrade gobernó, pero “no se puede tapar el sol con un dedo”, natural resulta como gobernador que la actuación del Congreso “fuera la similitud más cerca de Sodoma y Gomorra”…

 

LA SEPTIMA TROMPETA

¿Dónde se da la moral entonces? Decía Manuel Andrade, se reía y se contestaba ¡En un árbol de moras! También puede revisar esta columna en el portal http://www.elimparcialdetabasco.com/. A sus órdenes al teléfono 9932951489.

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