Destrucción y fuga deja Pemex en San Miguel

No hubo desarrollo. Hoy la tierra esta infértil, muerta, y su gente no tiene empleo.

El daño irreversible de las exploraciones y explotación de tierras para extraer petróleo y gas, hace que los pobladores de San Miguel, segunda sección, volteen a ver al pasado, cuando la tierra era fértil y sobrevivían de sus cosechas.

Como aquel niño al que le quitan el dulce prometiéndole algo mejor, así cayeron en la “boca del lobo” los que habitaban este lugar, por el año de 1975, cuando consideraron que dejar pasar las tuberías de Pemex por sus tierras “los volvería ricos”. Este “boom” petrolero prometió desarrollo y economía para la zona, y fue mentira.

Gloria Pérez de la Rosa, lugareña, recuerda con nostalgia como vivían antes de Pemex: sus casas estaban cercadas con caña brava y techo de guano, comían y bebían lo que la tierra y sus tres lagunas producían, como el maíz, frijol, la sandía, la papaya y el plátano, que se daban por todos lados.

Sus padres se alegraban de que al fin tendrían otro trabajo, aparte de cultivar su tierras, pues pensaban que Pemex les redituaría.

Las dos primeras compañías que entraron en ese entonces, que fueron la ICA y GPC, obligaron a muchos labriegos a abandonar el campo, viajar a la ciudad y trabajar en las compañías, sin saber que estaban construyendo una bomba de tiempo para nuestra sociedad.

Les cambiaron millones de barriles de petróleo por 4 vacas a cada uno. Para que el “apogeo” del petróleo tuviera su “barra libre” hubo empleados que se encargaron de lavar el “coco” a los aldeanos, apoyados por remedios de “malinches” que igualmente sufren hoy las consecuencias.

No, no hubo desarrollo. Hoy ese terruño esta infértil, muerto. Su gente no tiene empleo, huye para sacar adelante a su familia, y la riqueza prometida se fue a otro lado. A otras manos.

Después de comenzar a perforar los pozos Cactus Uno y Sitio Grande, los dos primeros grandes yacimientos localizado en Reforma, Chiapas, comenzaron los problemas de contaminación, pues los desechos emanados de las instalaciones petroleas iban a parar al suelo, las aguas de sus lagunas, y el aire.

http://www.tabascohoy.com/nota/402519/destruccion-y-fuga-deja-pemex-en-san-miguel

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