¿QUÉ TAN CABAL ES LA SALUD DE ARTURO NÚÑEZ JIMÉNEZ? análisis del Periodista @Joseraul_reyes

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*** ¿Será suficiente un posteo en redes sociales para aclarar un asunto que no es privado, sino del mayor interés de la sociedad, un tema de Estado..?

¿QUÉ TAN CABAL ES LA SALUD DE ARTURO NÚÑEZ JIMÉNEZ?

Por José Raúl Reyes

(Analista Político)

No es nada nuevo que la salud de nuestros gobernantes genere suspicacias, rumores, dudas e incluso preocupación.

Menos aún debe sorprender que en los tiempos de las redes sociales la gente especule, cuestione y hasta pida explicaciones ante evidencias tan gráficas como una imagen de fotografía, que puede decir mucho  sobre el estado de ánimo y la salud física de una persona.

Viene a colación el comentario por lo sucedido el lunes próximo pasado, cuando la oficina de prensa del gobernador Núñez, publicó una placa digital que lo presentaba sumamente delgado, como no se le había visto jamás desde que es figura pública, y en apariencia enfermo.

De inmediato la difusión avivó rumores sobre la condición de salud del Ejecutivo, cuya ausencia las últimas semanas de actos públicos, incluso en una de las etapas más críticas de su administración, cuando indígenas y maestros mantuvieron bloqueos carreteros por días, dio rienda suelta a especulaciones acerca de supuestos padecimientos que habían merecido su hospitalización.

A los pocos días, sin embargo, reapareció y nadie notó nada extraño en su apariencia física y su itinerario, considerando que no es un gobernante muy activo e incluso acostumbra realizar escasas giras de trabajo, comparado con sus predecesores.

Todo siguió igual, hasta el lunes 27 que se le vio, enfundado en una guayabera azul cielo que le quedaba grande, demacrado y en apariencia enfermo. Las especulaciones no se hicieron esperar. Y surgieron toda clase de comentarios e incluso burlas.

No pasaron muchos minutos para que de forma inusual, el gobernador lanzara una publicación desde Facebook, en principio, para quejarse de los “mal intencionados” que especulaban sobre su salud y  segundo para aclarar que no está enfermo, que lo que hizo fue cambiar su régimen alimenticio y reducir el consumo de azúcar. “Gozo de cabal salud”, presumió.

¿Será suficiente un posteo en redes sociales para aclarar un asunto que no es privado, sino del mayor interés de la sociedad, un tema de Estado, porque está relacionado con la gobernabilidad de la entidad? Si se hablara con la verdad, considero que sí.

El problema es que históricamente nuestros políticos han dado muestras de su proclividad a mentir o a dar medias verdaderas, y más aún si se trata de un tema como su salud.

El caso más gráfico de lo que mencionamos es el del exgobernador de Michoacán Fausto Vallejo, quien a poco más de un año de haber tomado posesión tuvo que separarse del cargo por un periodo de seis meses para atenderse de males hepáticos. Lo hizo en medio de la peor crisis de inseguridad y violencia en su estado y tras continuos desmentidos a las publicaciones que señalaban que estaba enfermo e imposibilitado física e intelectualmente para ejercer el poder.

Si el gobernador Núñez dice que goza de cabal salud, ciertamente acalla rumores, pero no deja completamente satisfecha a una sociedad que tiene derecho a estar plenamente informada, sobre de la salud de quien ostenta el más importante cargo público en el estado.

El analista de la revista Proceso, Ernesto Villanueva, en un artículo publicado en agosto de 2012, mencionó que en Estados Unidos es una práctica común hacer pública la información sobre la salud de candidatos, gobernantes y políticos desde 1972.

Este aspecto de la vida de los gobernantes incluso puede consultarse en archivos históricos; sucede en el vecino país del norte y en Europa, pero en México no.

Por ello, Villanueva, doctor en derecho e investigador titular del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ha llegado a proponer una ley para hacer obligatorios exámenes médicos anuales para el presidente de la república, los secretarios de estado, gobernadores y presidentes municipales. Y en su planteamiento, sugiere que se haga pública la “porción informativa” que ayude a dar certeza y gobernabilidad, manteniendo a salvo el derecho a la vida privada de los gobernantes, del morbo o de la curiosidad pública.

La intención, señala, es crear un equilibrio entre el legítimo derecho a la vida privada de quienes gobiernan y el derecho a saber de la comunidad.

Es un tema, sin duda, que debería debatirse. Y uno de los tantos pendientes en México para seguir abonando a la transparencia y la rendición de cuentas, mandato constitucional que están obligados a cumplir los hombres y mujeres del poder público.

LÍNEA DIRECTA

El más reciente anuncio de un recorte al gasto del gobierno federal por casi de 32 mil millones de pesos, ha puesto nerviosas a las autoridades locales. Se desconoce de qué forma impactará al estado y los municipios. Pero es seguro que habrá consecuencias. Así que la crisis no toca fondo aún. Peores cosas veremos.

 

TOMADO DE: http://www.joseraulreyes.com

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