“Los negocios de Pedro Jiménez y Carlos Cabal”, por @AGuzman92 #ColumnaLaCuartilla

022f1 — 8 diciembre, 2014

ARMANDO GUZMÁN/ El pasado 12 de octubre, la secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesquero (Sedafop) que encabeza Pedro Jiménez León, firmó un convenio con el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Tabasco y el empresario Carlos Efraín Cabal Peniche para desarrollar una variedad orgánica del plátano e impulsar su exportación.

 Jiménez León explicó que la finca “Las Lilas”, propiedad del gobierno, ubicada en el municipio de Teapa, será la base para realizar los trabajos coordinados entre el colegio y Cabal Peniche, proyecto en el que se podrán invertir hasta 200 millones de pesos para desarrollar infraestructura rumbo a la comercialización del plátano.

 

Cabal Peniche festejó el hecho y destacó la importancia de este convenio que, dijo, va en función directa del desarrollo tecnológico y de la mano para comercializar la producción platanera a nivel internacional. image01

Además, que el complejo por desarrollarse podría funcionar como bodega para contenedores, pues la comercialización del plátano hacia otras partes de la República y al extranjero va en aumento.

El acuerdo parece interesante, si no fuera porque el titular de la Sedafop finalmente metió a hacer negocios en el gobierno de la alternancia a quien financió la fraudulenta campaña electoral de Roberto Madrazo para la gubernatura, en la que don Pedro Jiménez fungió como dirigente estatal del PRI y manejó gran parte de ese dinero negro.
Con una larguísima estela de acusaciones de fraudes tras de sí, Cabal Peniche ha dejado embarcado y estafado a medio mundo en Tabasco con millonarios negocios de “saliva” que nunca aterrizan.

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En junio de 2011, después de larga ausencia de Tabasco, el exbanquero Cabal Peniche reapareció en el municipio de Nacajuca, de brazo del gobernador Andrés Granier Melo para anunciar “millonarias inversiones” en el estado.

Develaron una placa conmemorativa para la construcción del Cine Plaza Nacajuca, el primer gran proyecto en su tipo que el Grupo San Carlos emprendía en Tabasco con inversión de 30 millones de pesos, y que constaría de un conjunto de salas cinematográficas, salón para eventos sociales, una tienda de conveniencia, locales comerciales y estacionamiento. c7a4cf69-0b37-4530-b0d6-f5578ca38c1f
Todo se desarrollaría en 5 mil 400 metros cuadrados y generará más de cien empleos permanentes y más de 150 temporales.

“Gracias al Grupo San Carlos por ayudar al progreso de los nacajuquenses”, expresó Granier ante un sonriente Cabal Peniche que salió huyendo de México en 1994, acusado por la Secretaría de Hacienda de millonarios fraudes en el Grupo Cremi-Unión los que, luego de un larguísimo y costoso proceso judicial de más de 15 años, quedó en la impunidad.
Acompañado de su familia, Cabal Peniche anunció ahí mismo que estaba “listo” para rescatar la abandonada Plaza de Toros de Villahermosa, y construir plazas comerciales en los municipios de Macuspana, Balancán, Emiliano Zapata y en el puerto de Frontera, Centla.

Dijo que la inversión en Nacajuca era el inicio para construir en Tabasco salas de cines, plazas comerciales y hasta recicladoras de basura por un monto superior a los 600 millones de pesos.

Todo fue saliva, engaño. Cabal Peniche, como siempre, nada cumplió.

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De la quiebra, a millonario

Beneficiado por los gobiernos de Miguel de la Madrid y de Carlos Salinas, asociado con numerosos funcionarios y ex funcionarios públicos, en 1993 Carlos Efraín de Jesús Cabal Peniche era prototipo empresarial de la “modernización”, de los nuevos ricos sexenales.
Presidente del Consejo de Administración del banco BCH, asociado entre otros con los ex gobernadores de Tabasco y Quintana Roo, Mario Trujillo García y David Gustavo Gutiérrez Ruiz, así como de Arturo González Marín, secretario de Finanzas del ex mandatario, Leandro Rovirosa Wade, se supo rodear de la gente adecuada cuando los negocios de su familia entraron en crisis.

Dos años atrás, en 1991, se presentaron cuatro ofertas para la adquisición del BCH, pero como dos de ellas quedaron empatadas, la Secretaría de Hacienda resolvió en favor del grupo de 3 mil socios encabezados por Cabal Peniche.
La elección fue justificada por la Secretaría de Hacienda argumentando la “experiencia administrativa y probidad” de Cabal Peniche. images

 Respecto a su experiencia administrativa, no cabía duda: a la fecha disponía de unas 20 empresas con oficinas en la Ciudad de México, Santiago de Chile, Buenos Aires, Los Ángeles, Nueva York, Londres, Zurich y Hong Kong, entre otros grandes centros financieros y comerciales.

Además, a mediados de 1993 había adquirido la compañía Del Monte, tercera empresa más importante del mundo dedicada a la comercialización de frutas tropicales.

Cabeza del Grupo Empresarial Sureste, el estrenado banquero era además dueño de la Platanera San Carlos y de las siguientes empresas:
San Carlos World Trade México, S.A. de C.V; San Carlos Banana Inc; Eastbrook, Interaset, S.A; Fundación Unión Caribe, sustituida por Expomar; Mariscos Procesados; Varaderos del Golfo; Novelty Sales Co; Naturas Mexicanas (Tostonucos); Ships TSM; Transportes Sureste Multimodal; Transportes Doga; Flete San Cristóbal; Electrovisión y Tecnología, Importadora y Exportadora de Monterrey; Grupo Marmolero del Norte; Kam-Bull; Parquet Corcab; Restaurantes Vip’s; Hoteles Don Carlos y Oviedo y Tiendas “Tu Casa”. federico-de-la-madrid-cordero

En la Convención Nacional Bancaria de 1993, Cabal informó que había comprado, en 560 millones de dólares, la empresa Del Monte Fresh Produce, con 300 socios de Tabasco, Chiapas, Campeche y Sinaloa, reunidos en el Grupo Empresarial Agrícola Mexicano.
Con alrededor del 16% del mercado global, Del Monte contaba con grandes fincas productoras y 14,000 empleados en Guatemala, Costa Rica, Camerún, Hawai, Indonesia y Filipinas.

Instalado en la cúspide financiera y de los florecientes negocios, no era raro ver a Cabal Peniche frecuentemente en las páginas de los periódicos al lado del gobernador Manuel Gurría Ordóñez, incluso con el presidente Carlos Salinas de Gortari.

A fines de los años 40, don Carlos Cabal Mérito, su padre, era agente viajero tabasqueño, vendía ropa por todo el sureste del país. En Villahermosa inauguró su primera tienda, Telas Cabal. Tenía dos hijos: Carlos Efraín de Jesús y Silvia Cabal Peniche. Ambos estudiaron la primaria en Villahermosa.

Carlos concluyó la secundaria en la Ciudad de México, donde siguió la preparatoria y se recibió en la Universidad Anáhuac de licenciado en administración de empresas.
Cuando don Carlos Cabal Mérito tuvo dificultades económicas, encontró la mano amiga de don Raúl Ojeda Garrido, extinto padre del tres veces candidato del PRD al gobierno de Tabasco y ahora secretario de Gobierno, César Raúl Ojeda Zubieta, así como de los ganaderos Arquímides Pérez y los hermanos Fernando y Felipe Casanova.
Con el paso de los años, don Carlos Cabal administró el hotel Olmeca (ahora Miraflores) y abrió el café “Su Casa”.

A finales de los 70, Cabal Peniche regresó a Tabasco para administrar los negocios de su padre, pero en año y medio quebraron por la afición al juego de don Carlos.
En plena ruina, trasladó su residencia a Ciudad del Carmen, Campeche, donde se convirtió en próspero camaronero, con barcos y congeladora propios. Eran los tiempos de López Portillo, cuando fueron incorporadas al cooperativismo todas las empresas pesqueras, excepto la de Cabal Peniche, que operaba con capital privado y exportaba camarón.
Cabal retornó a Villahermosa en 1988, año en que fundó su primera empresa: la Platanera San Carlos del Golfo, que llegó a dominar la producción de banano en más de 10 mil hectáreas de Tabasco y Chiapas.

No obstante, desde enero de 1992 empezaban ya las denuncias y demandas penales en contra de Cabal y socios.
En esa fecha, Héctor y Luis Rodríguez Dorantes, Crescencio Sánchez Baldovinos y Javier Rodríguez García demandaron Cabal y a sus socios Álvaro Domínguez de la Huerta y Manuel Cantarell Costa, por “robarles” la empresa Novelty Sales, Co., que fabricaba los trajes de baño Catalina.
En febrero de 1993, productores de sandía de Tabasco, la Región de Los Ríos, acusaron de fraude a Cabal y reclamaron un millón 300 mil pesos a las empresas San Carlos World Trade Mexico, S.A. de C.V., y San Carlos Banana Inc.

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Así, la negra fama de estafador de Cabal Peniche empezaba a construirse a nivel local y nacional, a la par del florecimiento de sus millonarios negocios e importantes socios.

Un reportaje de la revista Proceso –en enero de 1992- sobre la misteriosa y súbita riqueza de Cabal Peniche, colocó definitivamente al banquero en el ojo de la opinión pública nacional.

Proceso publicó una entrevista con el líder de los trabajadores plataneros, Antonio Isidro Morales, quien afirmaba que Cabal sólo era prestanombres de Federico de la Madrid, hijo del presidente Miguel de la Madrid, en la Platanera San Carlos del Golfo.

Aunque el hijo del mandatario negó toda relación con Cabal, Isidro Morales insistía que había visto bajar a Federico de la Madrid de helicópteros y avioneta para supervisar las instalaciones bananeras.

El líder laboral de la Platanera San Carlos – que se encontraba preso en Pichucalco, Chiapas- denunció que Cabal lo mandó a secuestrar, encarcelar y torturar “por reclamar derechos laborales”.

El joven campesino enfrentaba una orden de aprehensión girada por el juez segundo penal de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, por los delitos de secuestro y lesiones.
Cabal negó tener relación con la familia de la Madrid; rechazó ser un empresario formado “de la noche a la mañana” y que, además, no era socio de la Platanera San Carlos.
En respuesta, Proceso publicó parte del acta constitutiva de la Platanera San Carlos que decía: “A las 9 horas del sábado 23 de enero de 1988, ante el notario público número 15, licenciado Gonzalo Oyosa Zapata, de la ciudad de Villahermosa, comparecieron los señores Carlos Efraín de Jesús Cabal Peniche, Luis Campillo Ortiz, Jorge Fernández Fernández, Álvaro Jesús Domínguez de la Huerta, Francisco Javier Campillo Ortiz, Pedro Passini Beltrán, Marco Passini Beltrán, Manuel Cantarell Costa, Jesús Antonio Benjamín Báez Moreno y Gabriel Torres Marco, para por voluntad propia constituir la sociedad de Producción Rural de Responsabilidad Limitada denominada Platanera San Carlos del Golfo, S.A. de R.L”.
Esta platanera fue clave para que Cabal Peniche no sólo exportara plátanos, sino también piñas, melones, sandías, aguacates, pescados, mariscos, minerales, parquet, vidrio, mármol y otros productos a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Nueva Zelanda y el sudeste asiático.
Para ello, contaba con granjas, fincas, ranchos, aserraderos, inmobiliarias, hoteles, restaurantes, tráileres, buques y muelles propios o en concesión, que le permitían el manejo de inversiones, asesoría de servicios, apalancamiento hacia el exterior y otras actividades de carácter internacional.

Derrumbe del mecenas

En septiembre, dos meses antes de las elecciones del 20 de noviembre de 1994, una inesperada decisión de la secretaría de Hacienda tambaleó la campaña de Roberto Madrazo.
La dependencia anunció que el presidente del Grupo Cremi-Unión, Carlos Cabal Peniche, había cometido fraudes multimillonarios y que el Banco Unión sería intervenido. El banquero, con orden de aprehensión, se dio a la fuga y posteriormente detenido y encarcelado en Australia.

Acompañante habitual de funcionarios públicos y de candidatos del PRI, Cabal Peniche estaba convertido en un poder paralelo en Tabasco. Todo lo compraba y… todo lo corrompía.
Era invitado de honor en informes y eventos importantes de los gobernadores Salvador Neme y Manuel Gurría. Era acompañante obligado de los candidatos presidenciales del PRI, Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo, y cabeza del Grupo Empresarial del Sureste al que personalmente el secretario de Hacienda, Pedro Aspe, invitó para que comprara el BCH.
Cabal Peniche, a sus 37 años, era entonces el empresario consentido del “milagro económico” salinista.
Hizo socios suyos a políticos y con su poder económico y su capacidad de gestoría apoyaba a candidatos del tricolor para la presidencia de la República y gubernaturas.
Factor decisivo en el desarrollo de la entidad, sus empresas, sobre todo Fresh Del Monte y Platanera San Carlos, daban empleo a miles de personas. Sus inversiones movían la economía tabasqueña.

Sin embargo una vez que le fue cortada la cabeza por quien lo invitó a comprar el BCH y huyó, pocos querían saber de Cabal. Muchos, lo negaron.
Uno de ellos fue Roberto Madrazo. Tras la fuga del mecenas de su campaña, el candidato del PRI al gobierno de Tabasco anunció que se iba de vacaciones una semana al Distrito Federal.

Al retornar, negó todo vínculo con Cabal y que estuviera apoyando su campaña. También rechazó que la casa que ocupaba como cuartel de campaña fuera propiedad del prófugo banquero.

“Estas oficinas, antes de ser rentadas, fueron ofrecidas al público en general mediante anuncios en los periódicos por conducto de la Inmobiliaria Escos, que nada tiene que ver con Carlos Cabal, y se rentó mediante el contrato público 5780, el cual es absolutamente legal y registrado ante notario público”, refutó el candidato priista.
Sin embargo, ante el escándalo, Roberto Madrazo ordenó ponerse al “corriente” en la renta de la casa de campaña. El 12 de septiembre, el CDE del PRI extendió el cheque número 95481 -por 99 mil pesos- a nombre de la empresa Transportación Sureste Multimodal S.A de C.V., por concepto de “pago de renta correspondiente a seis meses del 15 de abril al 15 de septiembre de 1994, oficinas de casa de campaña ubicadas en Plutarco Elías Calles 515”, de acuerdo a la póliza del referido cheque.
El documento revelaba que el PRI había rentado la residencia de Cabal desde abril, dos meses antes que Madrazo fuera destapado candidato a la gubernatura.
Recibos del mes de junio de 1994, expedidos por Teléfonos de México y la Comisión Federal de Electricidad, a nombre de la sociedad mercantil “Inmobiliaria Cabal”, confirmaban la identidad del propietario del inmueble. descarga

“Inmobiliaria Cabal, S.A de C.V.,” estaba conformada por Carlos Efraín de Jesús Cabal Peniche, Carlos Cabal Mérito (padre), Luis Cabal Mérito (tío), María del Carmen Mézquita Ochoa (secretaria) y Luis Campillo Ortiz, según la escritura pública número 2265 del 18 de marzo de 1988.
Para evitar ser vinculado con Cabal, Madrazo ordenó que el contrato de arrendamiento se hiciera a nombre de Transportación Sureste Multimodal –también empresa del banquero– y no de “Inmobiliaria Cabal”.

“Compraba propiedades, terrenos. La gente corría detrás de él para venderle sus cosas. Cabal era adorado por la sociedad tabasqueña. Un compadre mío le vendió su rancho y yo le dije que cómo había traicionado su origen ranchero y a sus muertos. Me explicó que no tuvo más remedio, que le había lanzado una cifra, convencido de que no la iba a aceptar, y Cabal le dijo: mañana nos vemos con el notario”, relató entonces el candidato panista a la gubernatura, Juan José Rodríguez Prats.
“Era la euforia y comenzó la especulación acerca del origen de la riqueza de Cabal y se decía que era de políticos, del narcotráfico, de extranjeros. Sin embargo, todos corrían a venderle. Entrelazó sus negocios con el poder político”, afirmó.
Esta es la fichita que Pedro Jiménez León rescató y metió de lleno a los grandes negocios en el gobierno del cambio.
Tal vez don Pedro tiene claro que si Cabal Peniche financió a su ex jefe Madrazo en 1994, ¿por qué no hacer lo mismo con él para el 2015 ó 2018?

RESUMEN

¿Amenaza AMLO con regresar a Tabasco en los próximos días? No amigo, el paisano puede visitar su tierra cuantas veces quiera y siempre será bienvenido…

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